viernes, 21 de julio de 2017

El nido

Mira ese árbol que a los cielos
sus ramas eleva erguido;
en ellas columpia un nido
en que duermen tres polluelos.

Ese nido es un hogar;
no lo rompas, no lo hieras:
sé bueno y deja a las fieras,
el vil placer de matar.


Juan de Dios Peza

Resultado de imagen de Nido con tres polluelos
Imagen:https://www.google.es

viernes, 14 de julio de 2017

La Rama

Canta en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino.

Se yergue, flecha, en la rama,
Se desvanece entre alas
y en música se derrama.

El pájaro es una astilla
que canta y se quema viva
en una nota amarilla. 

Alzo los ojos: no hay nada.
Silencio sobre la rama
sobre la rama quebrada.


Octavio Paz

Resultado de imagen de La rama Octavio Paz
https://www.google.es

viernes, 7 de julio de 2017

Malferida iba la garza


Malferida va la garza
enamorada:
sola va y gritos daba.
Donde la garza hace su nido,
ribericas de aquel río,

sola va y gritos daba.

Anónimo

Resultado de imagen de la garza y su nido
Imagen: https://www.google.es

viernes, 30 de junio de 2017

Si los delfines

Si los delfines
mueren de amores,
¡triste de mí!
¿Qué harán los hombres
que tienen tiernos
los corazones?
¡Triste de mí!

¿Qué harán los hombres?

Anónimo

Resultado de imagen de si los delfines mueren de amores
Imagen: https://www.google.es

viernes, 23 de junio de 2017

La cierva

Doliente cierva, que el herido lado
de ponzoñosa y cruda yerba lleno,
buscas el agua de la fuente pura,
con el cansado aliento y con el seno
bello de la corriente sangre hinchado,
débil y decaída tu hermosura:
¡Ay! que la mano dura
que tu nevado pecho
ha puesto en tal estrecho,
gozosa va con tu desdicha, cuando,
cierva mortal, viviendo, estás penando
tu desangrado y dulce compañero,
el regalado y blando
pecho pasado del veloz montero;

Vuelve cuitada, vuelve al valle, donde
queda muerto tu amor, en vano dando
términos desdichados a tu suerte.
Morirás en su seno, reclinando
la beldad, que la cruda mano esconde
delante de la nube de la muerte.
Que el paso duro y fuerte,
ya forzoso y terrible,
no puede ser posible
que le excusen los cielos, permitiendo
crudos astros que muera padeciendo
las asechanzas de un montera crudo,
que te vino siguiendo
por los desiertos de este campo mudo.

Mas ¡ay! que no dilatas la inclemente
muerte, que en tu sangriento pecho llevas,
del crudo amor vencido y maltratado;
Tú con el fatigado aliento pruebas
a rendir el espíritu doliente
en la corriente de este valle amado.
Que el ciervo desangrado,
que contigo la vida
tuvo por bien perdida,
no fue tampoco de tu amor querido,
que habiendo tan cruelmente padecido,
quieras vivir sin él, cuando pudieras
librar el pecho herido
de crudas llagas y memorias fieras.

Cuando por la espesura deste prado
como tórtolas solas y queridas,
solos y acompañados anduvistes
cuando de verde mirto y de floridas
violetas, tierno acanto y lauro amado,
vuestras frentes bellísimas ceñistes;
cuando las horas tristes,
ausentes y queridos,
con mil mustios bramidos
ensordecistes la ribera umbrosa
del claro Tajo, rica y venturosa
con vuestro bien, con vuestro  mal sentida;
cuya muerte penosa
no deja rastro de contenta vida.

Ahora el uno, cuerpo muerto lleno
de desdén y de espanto, quien solía
ser ornamento de la selva umbrosa,
tú, quebrantada y mustia, al agonía
de la muerte rendida, el bello seno
agonizando, el alma congojosa;
cuya muerte gloriosa,
en ,los ojos de aquellos
cuyos despojos bellos
son victorias del crudo amor furioso,
martirio fue de amor,  triunfo glorioso
con que corona y premia dos amantes
que del siempre rabioso
trance mortal salieron muy triunfantes.

Canción, fábula un tiempo, y caso ahora
de una cierva doliente, que la dura
flecha del cazador dejó sin vida,
errad por la espesura
del monte, que de gloria tan perdida
no hay sino lamentar su desventura.


Francisco de la Torre

Resultado de imagen de La cierva herida
Imagen: https://www.google.es