miércoles, 7 de febrero de 2024

Pájaro ciego

I
Era un Pájaro de nieve:
Con su inefable cantar,
Derramaba en tristes pechos
Alegría sin igual.

-«Pájaro, el Inca murmura,
Tu canción me atedia ya:
Siempre cantas alegrías,
Nunca lloras el pesar.

Lanza quejas doloridas,
Porque sufro negro afán,
Porque siento una amargura
Melancólica y mortal.

Canta canciones que aumenten
Mi congoja más y más,
Que yo gozo en mi tristeza,
Que yo gozo en mi penar».

Mas el Pájaro de nieve,
Sordo al mandato real,
Canta siempre la ventura,
Pero tristeza jamás.

II
Murmura un viejo Cacique:
-«Rey, al Pájaro cegad,
Y con lánguida tristeza
Su canción exhalará».

Ciego, el Pájaro de nieve
Siente y sufre pena tal,
Que, si fue de blancas plumas,
Es de negras plumas ya.

Canta dolor y amarguras
Con tan lúgubre cantar
Que, a su voz, las fieras lloran
Y se quiebra el pedernal.

Todos cierran los oídos,
Todos huyen y se van:
El oír los tristes cantos
Es gemir y agonizar.

La hija tierna del Monarca
Oye el canto sin igual,
Y solloza, y se adormece,
Y no despierta jamás.

Prorrumpe el Inca, estallando
Con la voz del huracán:
-«Pronto al Pájaro la muerte,
Pronto al Cacique cegad».

Manuel González Prada 

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jueves, 1 de febrero de 2024

¡Ho ruiseñor!

¡Oh ruiseñor! Tú eres
de ardiente corazón:
tus notas nos penetran, nos penetran,
tumultuosa, indómita armonía.
Cantas como si el dios del vino
te dictara un mensaje de sátira amorosa:
una canción de burla y de desprecio
a la sombra, al rocío y a la noche callada
y a la ventura firme y a todos los amores
que descansan en esos tranquilos bosquecillos.
Escuché a una paloma torcaz, el mismo día,
cantando o recitando su doméstica historia.
Su voz se sepultaba entre los árboles
y en alas de la brisa me llegaba.
No cesaba jamás: arrullaba, arrullaba,
y era su cortejar un tanto pensativo.
Amor cantaba, muy mezclado en calma,
muy lento al empezar y sin acabar nunca:
la grave fe y el íntimo alborozo.
Ese es el canto, el canto para mí.

William Wordsworth

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jueves, 25 de enero de 2024

La Araña

Por la tela se pasea
elegante y delicada
caminando silenciosa
la araña.

En lo oscuro del galpón,
esperando la mañana,
va tejiendo y tejiendo
la araña.

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viernes, 19 de enero de 2024

Conejitos

¡Qué familia numerosa
que tiene doña Coneja!

Cuando salen de paseo
las vecinas se le quejan.

Porque saltan conejitos
por aquí y por allá.

Y alborotan con sus juegos
a toda la vecindad

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domingo, 14 de enero de 2024

El elefante

Paso pausado
siempre pesado
ahí viene el elefante.

Pesa la trompa
pesa la panza
y la colita no pesa nada.

Abran el paso
si no, no pasa.

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domingo, 7 de enero de 2024

Tras de doña pata

Tras de doña pata
corren los patitos,
por allí, por allá,
van haciendo, cuá, cuá, cuá.

A doña gallina
siguen los pollitos,
por allí, por allá,
pío, pío, pío, pa

Tras de doña cerda
gruñen los cerditos,
por aquí, por allá,
guá, guá, guá,
gu, gu, gu.

Tras de doña cabra
van los cabritillos,
por aquí, por allá,
baa, baa, baa, baa,
baa, baa, baa.

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lunes, 1 de enero de 2024

Un gavilán

Se paró el gavilán y se quedó pegado en las nubes
y ya no pudo dar más vueltas
y le dijeron:
Ya no podés hacer más hilo, ya no vas a poder tejer el cielo,
entonces todas las flores que estaban se pusieron tristes
y comenzaron a secarse
y entraron caminando en una cueva
y se veía una fila de gladiolas que iban rezando
y cuatro coronas de orquídeas y rosas
y así se estaba quieto el gavilán allá arriba
viendo que las montañas se habían puesto negras
y que los ríos parecían urnas;
cuando llegó un gran viento y dijo a resoplar
y estremecía los árboles como si fueran ropa colgada
y bajaron todas las estrellas y se pusieron a hablar
y salieron volando las nubes y dando vueltas
brincando por las colinas
y las praderas estaban muy contentas y les brillaban los dientes de risa.
Entonces se desató el gavilán y se sentó en una silla a beber
y se emborrachó y dijo a cantar
y nombró a todos los que habían venido para ayudarlo
y le parecían las alas como lunas
y los ojos que tenía era el sol que se le había metido en la cabeza
y a él se le llamaba el gran tejedor
porque anudó todo lo que había y puso en el cielo un barco
que va nadando, nadando
enseñando todos los sueños.

Ramón Palomares

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